
Ojalá la brisa soplara más fuerte,
para poder arrancar a todos los dientes de león,
que se negaron ser el sueño de alguien.
Ojalá la lluvia se antojara menos placentera
a los ojos de la penumbra,
para así ponerle más trampas
a la escurridiza melancolía.
Y sé que divago en la mitad de mis pensamientos,
mientras me lamento en el porcentaje restante.
Ojalá mis carcajadas fueran el alud de una montaña,
para sobrepasar el ruido.
Cadena perpetua a los pájaros que torturan mis oídos,
acelerando la metamorfosis que intento disimular.
De repente un agujero se abrió en el lago,
y caí del revés, cuando pensé que nadaba.
Pero fue la ausencia de guarida la advertencia final.
Cadena perpetua.
El cielo se cerró ante mis ojos húmedos,
que no puedo distinguir del ambiente.
Con otras luces titilando en la periferia,
no necesito nadar hacia ninguna.
No me pregunto cómo mis pulmones se inflan,
ni qué quieren aquellas que me miran,
floto al fin aquí y las burbujas me brotan cuando sonrió.
Pero sé que no moriría
donde el vacío de los pétalos choca en cada ocasión.
Las aves no se silencian aún en lo profundo,
sus cantares van en crescendo,
como en un acto final.
Ya no hay burbujas, sólo presión,
sólo luces acercándose,
buscando algo que no puedo ofrecerles,
sin arrancar un pedazo de mi piel.
Plumas, escupo plumas,
y la espuma venda mis ojos.
Ya no es todo negro, ahora es gris,
brillante,
y siento las caricias en mi piel goteante.
Vuelvo a estar sola,
con un desastre a mis pies.
xabrilrxd

