
A vos, ojos oníricos,
alguna vez te habré hecho ver la analogía.
Y después de esa, no paré,
estoy segura.
Te habrás dado cuenta de que me apasionan las metáforas,
como las cartas hechas a mano,
a dedos manchados,
y las puestas de sol, aunque mi vigilia nunca resista.
A veces pienso que no dormiría,
sólo para admirar
cómo su luz se fusiona
con el borde del mundo.
