sábado, 28 de diciembre de 2019

El clamor

No puedo entenderlo
Es como una tormenta, un reloj de arena intentando estrujar cada espacio disponible,
un soplido feroz entre los tímpanos,
un grito.

No lo entiendo, ¿envía un mensaje?


No procura comunicarse. 
Sólo está, sólo permanece,
sólo me deja inmóvil.

¿Soy yo este odio? Este carbón que se consume día a día.

No puedo evitar arder al ser creada,
no puedo evitar consumirme, no puedo evitar cambiar con ello.

El humo crea las tormentas y ya no hay desierto que las pare.

Cuando los cristales se rompen, las memorias resurgen
como momias, faraonas encapsuladas, bellas, vivas,
dolorosas.

domingo, 24 de marzo de 2019

De venas y escombros


ves el muro,
ves las piedras,
ves las sombras de dientes que parecen tatuados en esa horrible mueca.
¿crees que no saben?
que sus golpes llegan a destino,
cuando la brisa nunca escogió un bando
y los encargados de decidir perdieron los ojos.


reaccionar con odio.
¿crees que no lo sienten?
las heridas abiertas nunca cerraron
y la pesadez se vuelve cada vez más
una carga imposible de soportar.
las cadenas arden y las muñecas ya no actúan como herramientas.

jueves, 3 de enero de 2019

Ojos oníricos



A vos, ojos oníricos,
alguna vez te habré hecho ver la analogía.
Y después de esa, no paré, 
estoy segura.

Te habrás dado cuenta de que me apasionan las metáforas,
como las cartas hechas a mano,
a dedos manchados, 
y las puestas de sol, aunque mi vigilia nunca resista.

A veces pienso que no dormiría,
sólo para admirar 
cómo su luz se fusiona 
con el borde del mundo.