
Aquí estoy,
aquí me encuentro otra vez,
contando estrellas mientras le miro las manchas a la luna
y pienso en poemas.
Tú sabes, soy de las que no esperan estrellas fugaces,
porque prefiere ver brillar la oscuridad antes que los adornos.
La de las eternas contradicciones también,
porque, con todo, no puede imaginarse deseando otra cosa que no sean tus abrazos.
Y que el fuego a su paso me sirva de camino
a tus ojos,
y que tu risa,
aquella que se pierde con extraños,
me repare todo los cristales.
Nunca supe que necesitaría tanto tu presencia,
hasta que no pude contarte cada detalle de mis días.
Los innecesarios y estúpidos aconteceres de mi vida,
que tú sabías eran así
y que igual me seguías preguntando.
Porque me hace feliz.
Y lo sabes.
Al igual que entiendes mi debilidad.
¿Cómo explicarte el miedo?
Que a veces siento al universo explotándome en la cara,
dejándome caer,
mientras las luces parpadean a mi alrededor
como burlas.
Entonces no lo puedo evitar,
me asfixio,
nunca he sido una persona con alas fuertes
aunque las haya pintado de plata.
Mis pensamientos se desdoblan
sus filos me abren cicatrices
y sé que ella es mejor.
Por dentro, por fuera
¿a quién le importa?
Yo sólo lo sé.
Porque tus ojos fueron a ella antes
y se quedaron ahí aún cuando sus voces ni se rozaron.
¿Qué puedo darte yo que ella no pudo?
Me ves aquí, llorando por una canción,
preguntándole a la vida porqué las prioridades están tan mal,
intentando absorber toda la tristeza del mundo,
para fantasear con un lugar mejor.
Nos soy buena para amar
si eso significa mostrar mis ojos tristes
cada vez que decidas llamar.
Puedo hacerte feliz
pero nunca lo he conseguido conmigo.
Y aún así, tampoco quiero que seas mi salvador,
intentando por todos los medios sacar a la doncella de la cueva
que ella misma construyó.
No quiero asignarte responsabilidades ni alimentar tu ego.
Solo quiero una cama en la que encontrar consuelo,
y lo de las ropas ya se verá.
Quiero que te rías cuando llore de estupideces,
o llores conmigo,
que escribas una canción horrible para que cante,
y que bailemos en el tejado hasta quedarnos sin aire.
Y al fin podamos nadar
en lo profundo,
dónde lágrimas se confunden con mar
y realmente podamos flotar.
-xabrilrxd
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