martes, 20 de febrero de 2018

Chica Silueta

Si quieres que te sea sincera entonces sigue la línea,
esa que termina en el sol que finjo sostener.
Aquel que me enrojece las palmas, sin siquiera tocarme, y me ensombrece la silueta que no logra ser más.
Del que noto su ausencia cuando llega la noche
porque no hay nada que me sirva de guía
abrazando mis bordes.

Así que, dime si quieres que te sea sincera.
Que mis gestos resuenen y mis palabras raspen.
Pero luego no te arrepientas, no pongas tus talones de frente.
Y, por favor, no pretendas dar algo que no está en tus bolsillos.

Soy jardín dentro de porcelana, que respira aún sin la energía de la luz.
Envase que reluce, pero que es mero reflejo.

Y ya que quieres mi sinceridad,
es por eso que sigo aferrada a este hilo, esta cuerda sin sentido.
Porque, si mis pestañas logran rozar mis pómulos, puedo decir que es real.
El soslayo es la herramienta que me ayuda a pensar
que son los rayos del sol con los que puedo jugar.

Pienso, luego lo siento.
Luego me quiebro.
Y la grieta que aparece me hace sonreír.

Es la metáfora más real
que las de cemento allá fuera.
Y por si no te queda claro, sí
soy frágil, pero no soy de cartón.
Y si soy dura es porque así estoy hecha,
y si parece que estoy a punto de deshacerme en fragmentos
es porque sí,
porque incluso la piedra se erosiona,
y el metal se abolla.

Pero quiero que me creas
cuando te digo que eso no será el núcleo de mis pulmones.
Mañana quizá despierte sintiendo que ya está,
hoy es el día para ser polvo.
O para levantarse y dejar que los ramos respiren
a través de los agujeros.

Que te digo, estoy aterrada
de que algún día me gane ser arena, y olvidarme del reloj.
Olvidarme de cuidar el jardín, de controlar la erosión.
¿Qué si me pierdo en el brillo del sol?
¿O si me uno a la nada de la noche?

Quiero dejar de ser silueta, y junto a ello mis miedos sombríos.
Necesito que la estrella salga del fondo y me pegué de frente. Que las velas se enciendan en el vacío, y que el brillo en tus ojos me recuerde que existo.

Y te soy sincera cuando no te miro, cuando intento arreglarme para ser menos desastre.
Porque intento que veas la porcelana en vez de las flores,
y que equivocada estoy si pienso
que el brillo de otros me da valía.

Último acto de honestidad, disculparme contigo,
por no saber entender,
cuándo una persona sabe amarme, incluso cuando no reparo mis astillas. O cuando las uso como armas,
que resultan de doble filo.
Perdona por dejar pasar el vuelo, que no era sólo mío,
por ser así de egoísta
con tus ganas de oler mis flores y sentir las espinas.

Pero sobre todo, me debo disculpar conmigo. Con las cicatrices de mis manos, que nacieron en el dolor de aferrarse a algo imaginario.
Con mis pulmones, mis venas, mi garganta demasiado comprimida, por la selva que dejé criarse en cautiverio.
Por usar de filtro mis ojos que merecían estar resplandeciendo de vida y no por la lluvia.

Y perdón a mi corazón, por usarlo de almacén, cuando nació para ser máquina crea deseos, de esos que corren salvajes y te mueven los talones, que te delinean la sonrisa más hermosa y te llenan la piel de hormigas.
De esos que te hacen olvidar que si la caída llega a su fin,
puede ser tu destrucción.

Pero que mandas a la mierda todo y te tiras igual, porque el aire entre tus vacíos, que mueve tus pétalos, es demasiado hermoso para evitar experimentar.

- xabrilrxd

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