jueves, 26 de abril de 2018

Cisvérso


Hay noches en las que pienso que todo es demasiado grande.
Momentos en los que tomo conciencia de la monotonía,
y de la dependencia que nos aprieta a ella.

Nuestra forma de vida.
Nuestra rueda sin salida.

Y quiero correr.
Sin darme cuenta
que paso los días pensando en cuál será mi siguiente movimiento,
para después olvidar la mayoría de mis conclusiones.
Y todo es en vano.

Yo lo siento en vano.
Tan lleno de nada.

Hasta que subo las escaleras.

Una vez leí que nunca hay tiempo suficiente
para subir a los tejados;
y tal vez lo sé,
que no todo es lo mismo,
pero la intensidad de ello me rompió.

Me ven ahí, quejándome de mis quehaceres,
pasando los días sin hacer lo que realmente me haría estallar,
culpando al sistema,
como si ellos no hubieran necesitado mi permiso para dominar.

Pero lo hicieron.
Porque sólo yo fui la constructora de mi misión.
Y lo sigo siendo
por más vendas que presionen mis párpados.

Ningún trapo puede ocultar lo que existe antes que ellos.
Lo que está dentro.
Cada vez que subo y miro al cielo, lo confirmo.

Quizá haya una parte que esté presa,
pero mientras siga percibiendo el brillo de las estrellas,
seré consciente de ello.

Es la conexión más fuerte que cualquier rayo solitario,
porque mi mundo interno es análogo a la inmensidad de allí fuera.
El equilibrio entre similitudes y diferencias.
Todo existe mientras no lo neguemos.

Veo la noche y no me creo las mentiras que le apuntan.
A veces lloro sin saber el motivo exacto
y sigo sin apartar la mirada.
Pero ahí está, demasiado hermosa,
quizá no lo suficiente para que otros dejen de mirar la tierra
y contemplen brillar la oscuridad.

Demasiada poesía para cargar en mochilas mortales.

Demasiado terror para contemplar lo inimaginable.

Y quizá esté diciendo un montón de sinsentidos,
pero me gustaría que alguien me callara,
diciéndome que la vida no se basó en eso desde sus comienzos.

Podemos sentarnos y pensar que vivimos dentro de una pecera,
y que cada día no tiene el potencial de ser extraordinario.
Podemos fingir que no lo entendemos,
que no tenemos el poder de tirar los miedos a la basura
y salir a cazar las tormentas que tengamos que cazar
para unir los rayos que hagan falta.
Podemos dejar las vendas y negar que otros se animan...

Pero seamos ilusos en este mundo lleno de realidad.
Si el verdugo se llamará sistema,
no olvidemos que nosotros existimos dentro de su cabeza.

-xabrilrxd

No hay comentarios.:

Publicar un comentario