sábado, 28 de diciembre de 2019

El clamor

No puedo entenderlo
Es como una tormenta, un reloj de arena intentando estrujar cada espacio disponible,
un soplido feroz entre los tímpanos,
un grito.

No lo entiendo, ¿envía un mensaje?


No procura comunicarse. 
Sólo está, sólo permanece,
sólo me deja inmóvil.

¿Soy yo este odio? Este carbón que se consume día a día.

No puedo evitar arder al ser creada,
no puedo evitar consumirme, no puedo evitar cambiar con ello.

El humo crea las tormentas y ya no hay desierto que las pare.

Cuando los cristales se rompen, las memorias resurgen
como momias, faraonas encapsuladas, bellas, vivas,
dolorosas.

Los recuerdos vienen con calor, sequía.

Ahí está tu figura junto a otra,
siluetas moviéndose a un compás diferente del mío,
y las llamas
las llamas consumen mis marrones
se incendia la escena.

Diluvios y relámpagos brillan de frustración.

¿Quién es benevolente en esta guerra? 
Cuando los objetivos se pierden entre tanta sangre.
¿Cuantas veces un compañero nos ha dado muerte?

No sé de lo que escribo

cuando estoy sola
y el silencio revive las pesadillas.

Te creo y al mismo tiempo, estoy dudando.

Me pregunto si acaso es duda.
Si será miedo, si será enojo, si será la maldad que tanto tiempo reprimí
pretendiendo
ser el recipiente perfecto.

Me siento segura con lo que construí

me digo
porque no hay espacio para respirar fracasos,
porque si yo soy mejor entonces hay un peor.
Y lo detesto
odio el lugar que construí,
me niego a respirarlo más
pero no encuentro otra forma de sobrevivir.

¿Hubiera preferido otra vida más allá de los túneles?

que son mi protección.
A veces me pregunto sobre mi necesidad de crear villanos,
de verme como una
contra todos,
de competir
dentro de los corredores de mi mente.

Es que aquí surge mi necesidad de autosabotaje.

La niña que aprendió a querer ser y ser 
la mejor
a costa de las palizas,
que ella misma provocó.
¿Acaso es lo que intento?

-xabrilrxd

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