
Llega el invierno y con él mi primer pensamiento
de armarlo.
Gélido viento, blanca hojarasca.
Mis nervios duelen con cada tirón de cuerda.
El cielo se despeja con el brillo que sonríe,
con el fuego que sabe
ya no es necesario.
Y en medio
torbellino de bufandas sin nido
con cuerpos que anhelan fogatas,
vivas alguna vez.
Se suspira cenizas
y el smog nos maneja precavido
anteponiéndose al cruce.
Muchos dirán que combina con todo
esta rueda de billar,
esta ruleta rusa,
que nos guía al caminar.
Pero ya no existe lo silvestre entre tanto gris,
y esa es mi única pérdida.
Extraño el canto de los pájaros
que me atormentaron una vez.
Pues mis coágulos no son
sin el barro en mis rodillas.
Es aquí cuándo me pregunto
si la humedad es tan espantosa
mientras siga mezclándose
para formar arcoiris.
Sin embargo, temo al hilo de mis sentires,
pues desconozco en qué punto dejé de hablar del clima.
-xabrilrxd
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