jueves, 19 de julio de 2018

El sonido del viento


Siento que todos hemos aprendido 
lo que hoy es el sonido del viento.
Que el amor no tiene forma
y que el oír 
es sentir la vibración.

Pero llegaron las nubes y las cataratas llovieron en nuestros ojos.
Se formaron los pantanos y la brisa secó los rostros.

El sol rugió con fuerza y separó las razas,
las pieles se diferenciaron y las voces tropezaron por su cuenta.

La vida continuó, a pesar del corto movimiento,
y nadie notó cómo de la tierra 
surgían grietas.

El universo no espera a las estrellas, 
el polvo sigue girando.
Y la ausencia de pausas son las cicatrices de hoy.

Olvidamos cómo volar,
olvidamos cómo respirar entre corales,
olvidamos cómo es alejarse sin mirar atrás,
olvidamos el querer llegar a otro lugar.
Olvidamos la esperanza de los desiertos,
el oxígeno en el mar.

No creo que podamos hallar tantas memorias perdidas sin morir como lección.
Tal vez ese sea el único destino
por el que queme mis alas.

Nacimos 
y con ello la magia
de sentirse incompleto 
en un mundo que parece contenerlo todo.

Supongo que la esencia es esa,
saberse pieza de algo mayor,
mitad de pulmones,
partes de alas rotas.
Somos esto y somos el todo también,
el vacío no es nuestra condena,
sino la señal 
de que hubo un comienzo.

-xabrilrxd

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