miércoles, 9 de mayo de 2018

El caducar de los muros



No me digas que no es real 
si tus pupilas no pueden seguirme.
No me digas que me lo invento 
si bloqueaste todas tus puertas.

Quizá no podamos evitarlo y la vorágine de percepciones nos sacuda, 
nos haga astillar,
pero no me digas que lo que siento no está,
cuando la causa
hace que millones se desvanezcan.

No hay dudas. 
Tal vez resuene dentro del hosco cemento
y mi voz se pierda cual materia negra,
pero en este interminable salón resuenan los ecos,
y sé que la oscuridad es una ilusión.

Que no estoy sola cuando muchos me pueden sentir,
pues no dejar pasar al viento es seguir respirando polvo.
Me di cuenta que siempre hubo luz 
para los que osaran mirar,
cambiar la rutina de su caminata sin fin
y levantar la vista.

Es de cobardes, si sabré, no poder contemplar en dónde se han estado arrastrando.
La misma habitación.
La misma cerámica.
No me digas que son irreales las cadenas que me han hecho llagas
sólo porque tu piel no sangra.

Heridas, úlceras profundas, filtran mi aire.

Que mis gritos exageran, que se me quiebra la voz.
Sí, soy una vergüenza.
“No quieras correr las cortinas, ni ventilar el cuarto,
¿dónde iríamos si descubriésemos que no hemos llegado a ningún lado?
Silencio.
Apaga las luces.
Las voces en el estrado son suficientes para guiarte.
Calla, no llores, ¿qué esperabas? 
Pues el sol no nos penetra,
los otros dañan y el deber es arrastrar.
No te quejes, no interpeles,
la culpa es de quien se deja caer.
Los que bloquean las puertas son tus guardianes.
No te preocupes si los colores son imaginarios,
lo morado no se distingue,
nadie sabe de tus muecas.
Nadie interpreta tus sonidos.
Nadie te quiere ayudar.
Porque no estás.”

Dicen que uno siempre se encuentra en los ojos de quien ama,
como si ser atemporal impidiera la evaporación.
Pero cuando suceda, estaré preparada.
Cuando el gris sacuda
lo único que haré es escuchar. 

-xabrilrxd


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